Y TÚ, ¿CÓMO GESTIONAS EL ENFADO?

Y TÚ, ¿CÓMO GESTIONAS EL ENFADO?

El enfado es una de nuestras emociones «malas o negativas», además de ser una de nuestras emociones básicas.

Cuando te enfadas es porque tus límites han sido traspasados.

Por esto…te cuento…¿Qué tiene de malo el enfado? Absolutamente, NADA. De hecho es, como todas las emociones, adaptativa, porque te permite relacionarte con tu entorno, establecer los límites y mostrar a los demás dónde están tus líneas rojas. Si no tuvieras la posibilidad de enfadarte, no habrías evolucionado porque nunca te hubieras rebelado antes lo que consideras tus injusticias.

El enfado tiene un reflejo en tu cuerpo muy característico: te llena de energía. De hecho, como sabes, cuando te enfadas te dan ganas de gritar, de dar un puñetazo o de salir corriendo y, ¿algo tendrás que hacer con esto no? Esa energía que sientes en tu cuerpo cuando tus pulsaciones aumentan, tu respiración se acelera y el calor te sube por todo el cuerpo. Eso está ahí para algo. Que tengas competencias emocionales significa saber identificar sensaciones en tu cuerpo y aprender a canalizar esa energía hacia metas que te ayuden a aceptarla, gestionarla y responder ante ella.

Que te enfades no es en sí mismo algo malo. Malo sería si tienes un umbral muy bajito y que te enfades por cualquier cosa o sin motivo aparente. Esto te ayudará a reajustar tus límites. Malo también es enfadarse por algo realmente importante y convertir ese enfado, esa emoción en agresividad. Si te ocurre esto debes aprender a gestionarlo urgentemente.

Recuerda esto: Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno y del modo correcto, esto ciertamente no resulta tan sencillo.

Pero se puede conseguir.

¿Cómo lo gestionas tú? Imagino… No sabes que hacer con él…

Y créeme que el problema no es la emoción en sí, el problema es qué hacer con ella.

PASOS PARA GESTINAR TU ENFADO.

  1. TOMA CONCIENCIA. Darte cuenta de tus propias emociones en el mismo momento en el que tienen lugar constituye una parte fundamental de su gestión. Las emociones y en este caso el enfado, no se bloquea, ni se deja de aceptar. Al contrario, se acepta y se gestiona de la mejor manera, y para ello lo primero es tomar conciencia. La conciencia de uno mismo es una actividad neutra que mantiene la atención sobre uno mismo aun en medio de la mayor agitación emocional. Esta toma de conciencia permite contribuye a una toma de distancia de la experiencia para observarla desde la distancia, impidiendo que te sumerjas en ella y pierdas el control.
  2. ACEPTA LA EMOCIÓN (ENFADO). Todas las emociones tienen un sentido y una finalidad. No te juzgues a tí mismo por ejemplo por estar enfadado. Observa tu enfado y utilízalo, acéptalo. Sé amable contigo mismo y gestiónalo. Esta emoción te sirve para poner límites, decir NO, conocerte mejor, reforzar tu autoestima por defenderte de una injusticia. Y si te privas de ello, cuando no te das permiso, te privas de la intención positiva de la emoción.
  3. REGULA LA INTENSIDAD. Cuanto menor sea la intensidad del enfado, más fácil te va a resultar manejarlo.

Te dejo a continuación posibles maneras de regular la intensidad:

  • Indaga y date cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga del enfado. No te enfada el el hecho, sino la interpretación que haces de dicho hecho. ¿Cuáles son los pensamientos que hay detrás de tu enfado? ¿Con qué te conecta tu enfado? ¿Qué otra interpretación puedes hacer de ello que sea mejor para el otro y para tí?
  • Cambia el entorno, busca un escenario más amable para tí. Esto podrías llamarlo como proceso de enfriamiento. Por ejemplo aléjate momentáneamente del lugar donde se ha desencadenado dicho enfado y con esto frenarás la acumulación de pensamientos hostiles intentando distraerte. Las distracciones son muy eficaces porque es difícil mantener el enfado cuando estás disfrutando de algo que te gusta. La clave aquí es darte permiso para que el enfado se enfríe y cambies un momento hostil por otro mucho más agradable.

4. ACTÚA. simplemente actúa en consecuencia y tras realizar las acciones o pasos anteriores.

Después de todas estas fases conseguirás tomar rienda suelta a tus impulsos emocionales, mejorando tu capacidad de autocontrol.

Has evitado que tu enfado interfiera en tus facultades racionales, pudiendo decidir qué quieres hacer en relación con lo que más te conviene para alcanzar tus metas y objetivos.

El coaching es una herramienta que te ayuda en todo esto, pero no es que yo te lo diga, puedes comprobarlo tú mism@.

Espero que te resulte de interés.

Gracias por seguirme y leerme.

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